viernes, 13 de julio de 2012

Aliento eterno.

Tú me miras, yo te miro.
Miradas que se encuentran, se cruzan, se reclaman,
y que se dejan caer en los labios del otro.
Acércate, así, un poco más, aproxímate, quiero sentir tu aliento en mi boca,
a un centímetro de cumplir mi deseo,
tu deseo.

Labios que se tocan,
y mil sensaciones estallan,
De un leve roce a saborearte dentro en un segundo,
lenguas que juegan a perderse y a encontrarse,
se atraen y se reúyen, danzan y cesan,
en un baile que me lleva al éxtasis y que no quiero que acabe nunca.
Seamos eternos, fúndete conmigo,
y que cada vez sea más intenso,
más profundo,
más salvaje,
embísteme hasta el sufrimiento,
aprésame en un abrazo que me derrita las fauces,
cómeme el alma por la boca,
sácala de su escondite y haz que vuele.
Desgarra mi cuerpo con pasión,
haz que el animal salvaje de mis entrañas ruja de placer.

El tiempo se ha parado,
ya no oigo el tic-tac del reloj,
nos congelamos con fuego,
nos torturamos con mordiscos,
disfrutemos de esta pausa deliciosa que nos concede el tiempo.
Fusionados con un leve roce.
Inmortalizados para siempre.
En un beso infinito.











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