Dualidad eterna,
inexorable dicotomía
que apareces sin ser llamada
en el mismo momento de la creación .
El bien y el mal.
Mi ángel y mi demonio,
cuchicheando en mis oídos a veces,
gritando siempre desde mi interior.
Ambos deberían de estar muertos,
suplicando en el purgatorio,
persuadiendo al CanCerbero para buscar su liberación,
vendiendo su alma al diablo para regresar conmigo,
regalando su cuerpo al mejor postor.
Pero no, ellos viven en mi cabeza
y se alían con mis neuronas para destruirme,
solo quieren arrastrarme con ellos,
convertirme en su ángel caído.
¿entonces, hay salvación?
Sí, solo conviértete en su verdugo,
ríete, búrlate, tortúralos hasta ver sangre en su alma.
Asesta el golpe de gracia final.
Y ahora abre los ojos,
mira el mundo por primera vez en tu vida,
siéntelo, escúchalo, pruébalo,
nota el olor de la libertad en tus labios,
tranquilo, ya no están,
'das Über-Ich', tu Pepito grillo cayó al infierno,
'das Es', tu serpiente tentadora voló al cielo.
Solo queda el paso final, el más caprichoso,
el puto talón de Aquiles del hombre:
pensar por sí mismo.
Porque ya no existe el bien y el mal,
los ángeles dejaron de serlo,
los demonios perdieron la cordura,
y quedan dos caminos posibles para elegir:
lo correcto y el error.
Atrévete a luchar.
Decídete a vivir.
Ya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario