Corre, pasa, vuela, se esfuma ante tus ojos,
y no puedes frenarlo,
como una bala describiendo su baile en el vacío,
rozamiento cero, nula misericordia.
Y aquí estamos, dejándonos morir,
somos cadáveres en el agua,
arrastrados por la corriente de la apatía,
como cabezas sin contenido,
guiadas por una idea fútil.
Cronos, dios insolente,
sádico caníbal, que vas devorando mi existencia
robándome segundos inexorablemente
al ritmo de un tic-tac, ti-tac,
incesante, inalterable al paso del tiempo.
Así que, resucita, te lo ordeno,
despierta de este hastío letárgico,
de esta muerte en vida.
Los segundos, minutos, horas , días, años,
se desintegran a tu paso y jamás volverán.
Saborea cada momento hasta el éxtasis,
disfruta hasta del dolor, paladéalo.
Vive como si fueras a morir mañana,
Aprende como si fueras a vivir por siempre.
Mata el tiempo.
Carpe diem.

No hay comentarios:
Publicar un comentario