Estoy
calmada, preparada para morir.
Dejo la
mente en blanco, y me dispongo a vivir.
Respiro
profundo, deslizo mi manos por mi carrocería,
siento la
sensibilidad del asfalto al tacto,
sigo
descendiendo, con los ojos cerrados,
sé cual
es el camino, conozco cada bache a la perfección.
Por fin
llego al lugar que conozco tan bien,
mi sitio
de disfrute privado y solitario.
Arranco
el motor, piso el acelerador,
y comienzo
a correr en círculos.
Me da
el viento en la cara, me siento libre,
me olvido
del mundo, de los putos problemas,
y solo
pienso en disfrutar de este pequeño placer.
Giro
más y más rápido, más, más,…, no sé que estoy haciendo,
solo siento
la presión en el acelerador.
Pronto
me ciego, no sé donde estoy,
Creo que
he salido del tornado, y sigo una dirección recta,
directa,
sé donde me lleva y estoy deseando alcanzarlo,
así que
le entrego mis últimas fuerzas,
apreto profundo
y doy el último empujón.
Sí, por
fin lo veo, el final, quiero llegar ya,
Mi respiración
fuerte se convierte en jadeos, gritos incontrolables,
mis músculos
se tensan en un intento de control,
pero nada
me puede salvar ya, el fin es inexorable,
y lo
deseo con toda mi alma, con cada célula de mi cuerpo…
y aquí
está al fin, el abismo se abre ante mí,
acelero
y salto.….
Dejo
de sentir, ya no me aferro a este mundo,
No hay
gravedad, el vacío me envuelve,
floto
en la inexistencia, el tiempo se ha parado,
me
ahogo en el mar del placer infinito,
pero sé
que tengo que volver a respirar,
salir a
la superficie, despertarme de este sueño.
Subo,
jadeando, y trago dolor,
pero quiero
seguir ahogándome,
deseo que
esta muerte en vida no acabe nunca,
que sea
eterna…
Pero tengo
que vivir.
Adiós
Parca, dulce placer.

Creo que es la mejor entrada de un blog que he leído jamás. Y el orgasmo más brutal.
ResponderEliminar