domingo, 8 de julio de 2012

La petite mort.


Estoy calmada, preparada para morir.
Dejo la mente en blanco, y me dispongo a vivir.
Respiro profundo, deslizo mi manos por mi carrocería,
siento la sensibilidad del asfalto al tacto,
sigo descendiendo, con los ojos cerrados,
sé cual es el camino, conozco cada bache a la perfección.
Por fin llego al lugar que conozco tan bien,
mi sitio de disfrute privado y solitario.
Arranco el motor, piso el acelerador,
y comienzo a correr en círculos.
Me da el viento en la cara, me siento libre,
me olvido del mundo, de los putos problemas,
y solo pienso en disfrutar de este pequeño placer.
Giro más y más rápido, más, más,…, no sé que estoy haciendo,
solo siento la presión en el acelerador.
Pronto me ciego, no sé donde estoy,
Creo que he salido del tornado, y sigo una dirección recta,
directa, sé donde me lleva y estoy deseando alcanzarlo,
así que le entrego mis últimas fuerzas,
apreto profundo y doy el último empujón.
Sí, por fin lo veo, el final, quiero llegar ya,
Mi respiración fuerte se convierte en jadeos, gritos incontrolables,
mis músculos se tensan en un intento de control,
pero nada me puede salvar ya, el fin es inexorable,
y lo deseo con toda mi alma, con cada célula de mi cuerpo…
y aquí está al fin, el abismo se abre ante mí,
acelero y salto.….
Dejo de sentir, ya no me aferro a este mundo,
No hay gravedad, el vacío me envuelve,
floto en la inexistencia, el tiempo se ha parado,
me ahogo en el mar del placer infinito,
pero sé que tengo que volver a respirar,
salir a la superficie, despertarme de este sueño.
Subo, jadeando, y trago dolor,
pero quiero seguir ahogándome,
deseo que esta muerte en vida no acabe nunca,
que sea eterna…
Pero tengo que vivir.
Adiós Parca, dulce placer.
Bienvenida vida, amargo dolor.



1 comentario:

  1. Creo que es la mejor entrada de un blog que he leído jamás. Y el orgasmo más brutal.

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